A medida que envejecemos, nuestra salud y bienestar requieren una atención especial. A partir de los 70 años, situaciones que antes parecían simples, como tomar una ducha, pueden convertirse en un desafío en términos de seguridad y bienestar. Uno de los aspectos más relevantes que se debe considerar es la hora del día en la que se realiza esta actividad. En este artículo, exploraremos por qué bañarse por la noche puede ser más beneficioso que hacerlo por la mañana y cuáles son los riesgos asociados.
Los adultos mayores corren un mayor riesgo de resbalones y caídas durante las duchas. Esto se debe a varios factores, como la disminución de la agilidad, la debilidad muscular y problemas de equilibrio. A medida que cae la noche, la fatiga acumulada durante el día puede comprometer aún más la movilidad, aumentando el riesgo de accidentes. Por ello, es vital saber cuál es el momento más seguro para llevar a cabo esta rutina diaria.
Beneficios de ducharse por la noche
Bañarse antes de dormir ofrece varios beneficios que son especialmente importantes para las personas mayores:
- Relajación y mejora del sueño: Una ducha caliente antes de acostarse puede ayudar a relajar los músculos y disminuir la tensión acumulada durante el día. Esto puede facilitar un sueño más reparador.
- Reducción de la ansiedad: El ritual de la ducha nocturna puede servir como un momento de desconexión, lo que ayuda a reducir la ansiedad y el estrés acumulado, haciendo que el anciano se sienta más a gusto.
- Menos prisa: Al ducharse por la noche, se elimina la presión de las mañanas, donde el tiempo es limitado. Esto puede llevar a una experiencia más tranquila y consciente.

Riesgos de ducharse por la mañana
Ducharse por la mañana también tiene sus riesgos, especialmente para las personas mayores. Aquí hay algunos aspectos a considerar:
- Fatiga matutina: Después de una noche de descanso, los músculos y articulaciones pueden estar rígidos. Esta rigidez puede aumentar el riesgo de caídas, particularmente en superficies húmedas como las de una ducha.
- Prisa: Las mañanas suelen estar llenas de actividades y compromisos. Si se realiza la ducha en un período limitado de tiempo, puede llevar a que el anciano se apresure y aumente el riesgo de accidentes.
- Condiciones climáticas: Si la temperatura en la mañana es fría, el contraste al entrar en una ducha caliente puede causar mareos.
Consejos prácticos para una ducha segura
Independientemente de la hora en que se decida tomar una ducha, es fundamental seguir ciertas pautas para garantizar la seguridad:
- Uso de pasamanos: Instalar barras de apoyo en la ducha o al lado de la bañera puede proporcionar un soporte adicional.
- Antideslizante: Usar alfombrillas antideslizantes en el suelo de la ducha y cerca de la bañera puede prevenir caídas.
- Temperatura del agua: Siempre verificar la temperatura del agua antes de entrar y evitar el agua muy caliente, que puede causar mareos o quemaduras.
- Asistencia: Si es posible, pedir ayuda a un familiar o cuidador puede ser esencial para garantizar la seguridad durante el baño.
Conclusión
En conclusión, la elección de bañarse por la noche puede ofrecer varias ventajas significativas para las personas mayores, desde la mejora del sueño hasta la reducción de la ansiedad. El cuidado de la salud en la tercera edad requiere atención a estos detalles que pueden parecer menores, pero que hacen una gran diferencia en la calidad de vida. Tomando precauciones adecuadas y eligiendo el momento más seguro para bañarse, se puede disfrutar de este ritual diario de forma más segura y placentera.